Dame esa parte de tu cuerpo que es solo mía. Esa que me regalaste aquella noche. Esa que siempre podré morder, besar, acariciar siempre que estés cerca.
Porque tengo que comer chocolate para no pensar en ti y lo único que hago es desearte más.
Regálame un sí, un presente sin futuro. Regálame un ahora, un ya sin mañana.
Y haz que se pare el tiempo y que no tengamos que salir nunca de entre estas cuatro paredes. Y que siempre sea sí, hoy y ahora para no tener que pensar más en qué va a pasar mañana.
La oferta empieza ya y caduca nunca.
martes, 12 de julio de 2011
miércoles, 6 de julio de 2011
Ven, anda, que lo estás deseando.
Te tengo aquí un huequecito reservado para que apoyes la cabeza.
Tengo abiertos los oídos para escucharte y te prometo que me voy a dejar hacer cosquillas hasta que me ría tanto que me duela el estómago. Luego tendrás que darme besos para curarme.
Ya sabes que es mi debilidad. Casi tanto como tú.
Y encima te he hecho café.
Anda, vente, que lo estás deseando.
Te tengo aquí un huequecito reservado para que apoyes la cabeza.
Tengo abiertos los oídos para escucharte y te prometo que me voy a dejar hacer cosquillas hasta que me ría tanto que me duela el estómago. Luego tendrás que darme besos para curarme.
Ya sabes que es mi debilidad. Casi tanto como tú.
Y encima te he hecho café.
Anda, vente, que lo estás deseando.
jueves, 30 de junio de 2011
Una palabra que lo cambia todo
Hemos tenido muchas despedidas y esta vez (no) lo hemos hecho. Una última vez es como una última copa, solo indica que es la penúltima. Por eso todo es diferente.
(No) Es extraño extrañarte. Es difícil (no) quererte.
Te echo de menos, pero (no) más que siempre.
Porque todo lo que (no) hemos sido forma parte de aquel cuento que (no) te conté cuando tú te hacías el dormido.
("No" es una palabra que está sobrevalorada, pero lo cambia todo).
(No) Es extraño extrañarte. Es difícil (no) quererte.
Te echo de menos, pero (no) más que siempre.
Porque todo lo que (no) hemos sido forma parte de aquel cuento que (no) te conté cuando tú te hacías el dormido.
("No" es una palabra que está sobrevalorada, pero lo cambia todo).
miércoles, 22 de junio de 2011
I've changed my mind
Se conocieron una noche de verano cuando tenían 15 años. Ella tenía ganas de preguntarle de qué color tenía los ojos, porque solo podía mirarle de reojo y ruborizarse. Él se moría de ganas de levantarle la falda. Pasó el verano y ellos siguieron con sus ganas reprimidas, guardadas en sus miradas.
Con 18 él era el gallito del gallinero, había levantado ya muchas faldas, casi ni se acordaba de aquella chica de la que se había enamorado en secreto. En realidad, ni siquiera se permitía pensar en ella, solo en sus momentos de soledad.
Con 18 ella seguía siendo una chica tímida, muy guapa, pero sin valor para decirle nada. Le miraba desde la distancia, le veía con una chica diferente cada noche y no sabía por qué razón todavía no podía mirarle a los ojos, no sabía por qué razón aún se ruborizaba cuando pasaba a su lado. No sabía por qué seguía teniendo ese control sobre ella.
Con 25 se volvieron a encontrar. Ella acababa de quedarse sola y parece que los hombres eso lo huelen. Él se puso a pedir a su lado. Le dijo: Pareces triste… ¿Quieres tomar algo? Ella soltó lo primero que se le vino a la cabeza: Déjame ver de qué color tienes los ojos. Y él le contestó: Solo si luego tú me dejas levantarte la falda.
PD: He pensado que me gusta mucho estar por encima de las nubes :)
Con 18 él era el gallito del gallinero, había levantado ya muchas faldas, casi ni se acordaba de aquella chica de la que se había enamorado en secreto. En realidad, ni siquiera se permitía pensar en ella, solo en sus momentos de soledad.
Con 18 ella seguía siendo una chica tímida, muy guapa, pero sin valor para decirle nada. Le miraba desde la distancia, le veía con una chica diferente cada noche y no sabía por qué razón todavía no podía mirarle a los ojos, no sabía por qué razón aún se ruborizaba cuando pasaba a su lado. No sabía por qué seguía teniendo ese control sobre ella.
Con 25 se volvieron a encontrar. Ella acababa de quedarse sola y parece que los hombres eso lo huelen. Él se puso a pedir a su lado. Le dijo: Pareces triste… ¿Quieres tomar algo? Ella soltó lo primero que se le vino a la cabeza: Déjame ver de qué color tienes los ojos. Y él le contestó: Solo si luego tú me dejas levantarte la falda.
PD: He pensado que me gusta mucho estar por encima de las nubes :)
jueves, 17 de febrero de 2011
La niña transparente
Le decían que era transparente, como el cristal, porque todo lo que pensaba o sentía se podía ver en sus ojos.
Le decían que era especial, porque siempre ponía corazón en todo lo que hacía, como si le gustara regalar pedacitos de felicidad.
Para ella, era divertido ser transparente, hasta que creció.
Todo el mundo podía ver lo que pensaba con tan solo mirarle a los ojos y aquello le trajo muchos problemas y le entristeció.
Comprendió que en el mundo de los adultos ya no podía ser transparente. Se compró unas gafas de sol y dejó de hacer magia. Aprendió a protegerse, a ocultar su verdad.
Ahora solo se quita las gafas cuando de verdad quiere dejarse ver tal y como es. Cuando quiere de verdad regalar felicidad y trocitos de su corazón. Puede contar con los dedos de la mano los privilegiados a los que deja ver sus ojos.
Le decían que era especial, porque siempre ponía corazón en todo lo que hacía, como si le gustara regalar pedacitos de felicidad.
Para ella, era divertido ser transparente, hasta que creció.
Todo el mundo podía ver lo que pensaba con tan solo mirarle a los ojos y aquello le trajo muchos problemas y le entristeció.
Comprendió que en el mundo de los adultos ya no podía ser transparente. Se compró unas gafas de sol y dejó de hacer magia. Aprendió a protegerse, a ocultar su verdad.
Ahora solo se quita las gafas cuando de verdad quiere dejarse ver tal y como es. Cuando quiere de verdad regalar felicidad y trocitos de su corazón. Puede contar con los dedos de la mano los privilegiados a los que deja ver sus ojos.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Te echo de menos
Te echo de menos. Llevo una semana soñando contigo y no me atrevo a llamarte. Sé que no tengo que hacerlo.
Pero te echo tanto de menos. Me pregunto si tú también a mí...
No puedo sacarte de mi cabeza.
A pesar de que he barrido, fregado con lejía, quemado tus recuerdos, apareces en mis sueños, cuando estoy en guardia baja.
Te acercas cargando con tus caricias, con tu mirada tierna, con tu media sonrisa, mordiéndote el labio.
Me coges las manos, pero no me hablas, solo me miras fijamente a los ojos y entonces me despierto.
Me despierto y tengo frío, porque tú no estás y te echo tanto de menos...
Pero te echo tanto de menos. Me pregunto si tú también a mí...
No puedo sacarte de mi cabeza.
A pesar de que he barrido, fregado con lejía, quemado tus recuerdos, apareces en mis sueños, cuando estoy en guardia baja.
Te acercas cargando con tus caricias, con tu mirada tierna, con tu media sonrisa, mordiéndote el labio.
Me coges las manos, pero no me hablas, solo me miras fijamente a los ojos y entonces me despierto.
Me despierto y tengo frío, porque tú no estás y te echo tanto de menos...
domingo, 8 de agosto de 2010
Olvidar y recordar
Y ya empiezo a olvidar si la última vez fue a oscuras o si entraba la luz de la luna en tu cuarto. Y olvidando el recuerdo, no se me olvida tu cara, tu cuerpo, tus manos masajeando cada milímetro de mi piel.
Quiero volver a pegarme a ti con sudor, a hacer ventosa con tu estómago cuando estés entre mis piernas.
Pero lo que más quiero es olvidarte, para poder follar contigo otra vez como si no te conociera.
Quiero volver a pegarme a ti con sudor, a hacer ventosa con tu estómago cuando estés entre mis piernas.
Pero lo que más quiero es olvidarte, para poder follar contigo otra vez como si no te conociera.
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