martes, 15 de septiembre de 2009

Hasta que nos convirtamos en fuego




Me haces sentir lo que no quiero.
Suspirar lo que no digo.
Soñar la realidad y convertirla en fantasía.
Me bajas de la luna, que es mi casa, y me devuelves más arriba todavía, en una vía láctea de caricias.
Me gustaría besarte hasta que vieses las estrellas. Hasta desgastarte. Hasta que ya no me queden besos, ni ganas, ni fuerzas, ni labios.
Hasta que nos convirtamos en fuego.

lunes, 17 de agosto de 2009

La ruptura del silencio


Cuando se rompe el silencio llega la tormenta. Una tormenta de rayos de recuerdos, de lluvia de caricias, de truenos de todas aquellas historias que inventé para nosotros. Un nosotros ficticio que solo existía en mí, que yo creé para no sentirme sola. Porque temo a la soledad tanto que duele.
Y los truenos de esas historias, algunas de ellas reales, resuenan en mi corazón y traen la lluvia a mis ojos. Así, gota a gota, me va acariciando la piel todo lo que siento. Y, poco a poco, me voy curando.
Pero entonces, recuerdo todos esos besos que no pudieron ser solo eso: besos. Y que quizá solo fueron así de simples y yo quise complicarlos.
Quizá los compliqué porque la facilidad lleva a la monotonía y en eso me convertí yo para ti. En algo fácil, monótono, sin gracia. Entonces entendí el final de la historia, porque, como mis palabras, empezaba a ser larga, pesada y dolorosa. Empezaba a convertirse en algo ya vivido.
Y se rompió el silencio, y entraron todas las miradas. Y el halo de fortaleza que me arropaba se convirtió en la fragilidad que me caracteriza. Y ahora hay nubes que amenazan lluvia en el horizonte de mi vida.

martes, 9 de junio de 2009

Lo que el tiempo se llevó


El tiempo se escurre entre mis dedos. Como tus besos, como tus caricias por mi cuerpo.
Y me impaciento.
Y no sé qué hacer.
Quiero hablarte, pero se me han perdido los versos.
Oigo una música que viene de ti, pero no entiendo la letra.
Quisiera entrar dentro de ti y preguntarle a tu corazón por qué a veces me quiere, pero solo a veces.
No te encuentro explicación y, mientras la busco, el tiempo pasa.
Y yo me alejo de ti hasta que te veo como una figura que se confunde con el horizonte de mis pensamientos. Es entonces cuando me doy cuenta de que estoy llorando y corro a abrazarte.
Tú me abrazas, pero te marchas y yo intento pedirte que te quedes, pero la voz también se me ha perdido. Como los versos, como la letra de la canción que quería escribirte, como las respuestas a tus preguntas, como las ganas de seguir intentándolo.
Porque el tiempo que yo dejé resbalar entre mis dedos se lo llevó todo.

viernes, 29 de mayo de 2009

Sueño tus recuerdos

Para quitarme el frío solo tengo tus recuerdos. Recuerdos de los besos que me diste y de los que nunca me diste. Recuerdos que me inventé para matar la soledad. Recuerdos de noches frías que nos congelaron el corazón.

Me arropo con ellos en las noches de invierno y hablo con la luna que ya no quiere dejar su luz en mi cuarto, que ya está cansada de decirme que nosotros solo fuimos dos almas llorando al compás de nuestros corazones rotos.

Yo creo que solo fuimos dos versos que no encajaban en ningún poema. Dos actores que no supieron interpretar su papel. Dos duendes de parque perdidos en la ciudad. Dos alas desplumadas que nunca supieron volar.

Quizá hoy, quizá mañana o quizá nunca volvamos a olvidar juntos la soledad de nuestras almas. Pero yo seguiré soñando tus recuerdos.

martes, 19 de mayo de 2009

Game over

Hoy me he vuelto a dar de cabezazos contra la pared. Por callar. Por no llorar.

Hoy me han ganado la partida porque ya me da igual. Porque no vale la pena perseguir un imposible. Porque estoy cansada. Porque no se puede comprender lo incomprensible. Porque jugué a controlar lo incontrolable y acabé controlada. Porque los sentimientos no se pueden bloquear por siempre porque son lo que nos hace humanos. Porque se me rompió el escudo y se me doblaron las flechas.

Pero hoy el dolor rompió el encantamiento y he vuelto a sentir y ahora sé que estoy viva. Y ahora sé que vuelvo a ser yo.

viernes, 8 de mayo de 2009

Quiero


Quiero que cuando sea fuego tú seas mis ascuas, cuando sea agua las gotas que me componen, la arena de mi tierra, la fuerza de mi huracán, la calma de mi brisa.
Quiero que me apagues cuando queme demasiado, que me bajes los pies de las nubes, que luches contra mí cuando sea huracán y que dejes que te abrace cuando sea brisa.
Quiero que tú también te transformes, que me dejes entrar en tus sueños y yo te haré sitio en mi maleta. Que me hagas un hueco en tu corazón que quizá está cansado, ocupado, dolido y roto, como el mío. No quiero adueñarme de él. Sólo quiero ser yo misma, contigo mismo. Con mis contradicciones y con las tuyas. Con mis defectos y con los tuyos. Con mis manías y con las tuyas. No hace falta que seamos nada, sólo nosotros.

Si no quieres ser las ascuas de mi hoguera, las gotas de mi agua, la fuerza de mi huracán ni la calma de mi brisa. Si no quieres apagarme cuando arda, ponerme los pies en la tierra, luchar contra mí o abrazarme, lo entenderé. Entenderé que el miedo nos volvió a ganar la partida.

Siempre para encontrarme tengo que perderme

Vestida para matar salió a la calle en busca de su presa. Segura de que se había disfrazado para que la desnudasen, entró en un bar. Atisbó a la víctima entre la bacanal de cuerpos que, sudorosos, se movían al compás de la música. Cuando sus miradas se cruzaron, supo que sus manos recorrerían aquel cuerpo aquella noche. Sin embargo, se acercó, lo devoró y se marchó tan rápido como había llegado. Sin despedidas. Sin lágrimas. Sin palabras. Sin sentimientos.

Una vez en casa, buscó hallar en sí misma el fuego que había dejado olvidado en aquel bar, para cobijarse del frío de la noche. Pero estaba perdida, y sola. Aquella noche, volvió a encontrarse.