martes, 18 de septiembre de 2012
Hoy, de repente, ha llegado la lluvia y pronto todo se empezará a teñir de un amarillo anaranjado y llegará mi octubre, mi mes favorito. Empieza a hacer frío y me gustaría estar sentada en tu sofá, con una manta, abrazándote para que se te olvidaran los males del día, para que juntos dejáramos la mente en blanco, para... quererte.
Para quererte despacito, tan despacio que puedas saborear cada momento, cada respiración acompasada...
Al compás de nuestros días, de nuestros deseos, de nuestras almas, DESPACITO, para que dure más, para que no se acabe, para que crezca...
Que crezca tanto que creemos algo inmenso, como el mar.
martes, 17 de abril de 2012
Soplé, y volaron todos los pétalos.
Y de repente algo se movió en el universo.
Quédate.
Ni se te ocurra marcharte.
Quédate conmigo, hace frío.
Eres lo más preciado que tengo en esta vida.
Quédate, no te marches.
Hazme un hueco en tu cama.
Dame un beso todas las mañanas.
Yo, a cambio, te haré café con caricias.
Déjame quedarme, por favor.
Prometo no hacer mucho ruido.
jueves, 10 de noviembre de 2011
Las piezas
Como las piezas de un puzle, vamos encajándonos.
Conectándonos.
Dibujando.
Creando y creándonos.
Buscándonos las vueltas.
Vamos a construir una torre alta y de colores, desde donde podamos sentarnos a ver anochecer. Donde nunca haga frío. Donde estemos siempre juntos.
Ven, te estoy esperando y tengo las piezas preparadas.
domingo, 9 de octubre de 2011
Es como flotar.
Creo que es la sensación más cercana a volar que he experimentado.
Es como que no lo puedes creer, pero está pasando de verdad.
Es como haberse subido en una nube esponjosa.
Y de repente, te paras, cierras los ojos, respiras y te das cuenta: eres feliz.
Y encima ha llegado el otoño. Y me encanta.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Mi abuela
Tiene alrededor de los ojos un halo blanco, como los periquitos cuando envejecen.
Cada una de sus arrugas marca una de las dificultades de su vida, y también una de sus alegrías.
Embriaga el brillo de su mirada ya cansada, la blancura de su pelo acaracolado.
Siempre me encantó una foto de mi abuela, de joven, con melena negra, peinadada con ondas tipo años veinte y un moño bajo. Cuando era pequeña me quedaba embelesada, admirando su marcada belleza mediterránea y siempre le preguntaba: ¿De verdad eres tú?
Ahora la admiro igualmente, a pesar de que me cuenta infinitas veces la misma historia sin darse cuenta. A pesar de que a veces se olvida de que he ido a verla.
La admiro porque hace honor a su nombre, Victoria, porque sigue jugando la partida de la vida y porque todavía le quedan fuerzas para una sonrisa.
jueves, 18 de agosto de 2011
Dejarse llevar
Me gusta ver la forma en que pierdes el norte y ya no sabes siquiera dónde estás, y pierdes la línea que marca los límites, y te olvidas, y te dejas arrastar.
Rendido a tus deseos y a los míos. A tus fantasías y a las mías.
Con este calor que solo nos permite caricias suaves que no suban en exceso la temperatura ya de por sí demasiado alta. Caricias que formarán parte de sueños posteriores, que me darán compañía y calor en las noches en las que corra una pequeña brisa de aire fresco, como esta.
Noches de verano, de luna llena, de estrellas fugaces a las que ya no pido deseos.
Contigo. Quitándonos la ropa porque molesta, estorba, porque sobra. Nos sobra.
Aunque solo sea una historia de hoy y quizá de mañana.
No sabemos lo que es siempre, ni jamás, y por eso nos quedamos en ese limbo en el que solo importamos tú y yo.
Rendido a tus deseos y a los míos. A tus fantasías y a las mías.
Con este calor que solo nos permite caricias suaves que no suban en exceso la temperatura ya de por sí demasiado alta. Caricias que formarán parte de sueños posteriores, que me darán compañía y calor en las noches en las que corra una pequeña brisa de aire fresco, como esta.
Noches de verano, de luna llena, de estrellas fugaces a las que ya no pido deseos.
Contigo. Quitándonos la ropa porque molesta, estorba, porque sobra. Nos sobra.
Aunque solo sea una historia de hoy y quizá de mañana.
No sabemos lo que es siempre, ni jamás, y por eso nos quedamos en ese limbo en el que solo importamos tú y yo.
martes, 12 de julio de 2011
Dame esa parte de tu cuerpo que es solo mía. Esa que me regalaste aquella noche. Esa que siempre podré morder, besar, acariciar siempre que estés cerca.
Porque tengo que comer chocolate para no pensar en ti y lo único que hago es desearte más.
Regálame un sí, un presente sin futuro. Regálame un ahora, un ya sin mañana.
Y haz que se pare el tiempo y que no tengamos que salir nunca de entre estas cuatro paredes. Y que siempre sea sí, hoy y ahora para no tener que pensar más en qué va a pasar mañana.
La oferta empieza ya y caduca nunca.
Porque tengo que comer chocolate para no pensar en ti y lo único que hago es desearte más.
Regálame un sí, un presente sin futuro. Regálame un ahora, un ya sin mañana.
Y haz que se pare el tiempo y que no tengamos que salir nunca de entre estas cuatro paredes. Y que siempre sea sí, hoy y ahora para no tener que pensar más en qué va a pasar mañana.
La oferta empieza ya y caduca nunca.
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